Por qué hacemos amigos más rápido cuando estamos lejos de casa?

Hay algo que pasa muchísimo cuando vivís una experiencia internacional, conocés a alguien hace dos semanas y sentís que compartieron seis meses de vida. No es solo tu percepción, la ciencia lo explica…

En otro país se juntan varias cosas que normalmente ocurren mucho más despacio, pasás más horas con gente nueva, vivís más primeras veces, resolvés problemas juntos y compartís experiencias mucho más intensas. Y el cerebro registra todooooooo!

Más que días, acumulamos horas

El investigador Jeffrey Hall estudió cuánto tiempo suele hacer falta para que una relación pase de ser entre conocidos a convertirse en amistad. Sus resultados estimaron unas 40 a 60 horas compartidas para empezar a considerar a alguien un amigo, y alrededor de 80 a 100 horas para desarrollar una amistad más cercana.

Ahora pensalo durante un viaje… Con alguien que acabás de conocer podés desayunar, trabajar, volver juntos, cocinar, salir y hacer una escapada el mismo fin de semana. Lo que en casa se acumularía durante meses, en otro lugar puede pasar en pocas semanas.

No necesariamente hacemos amigos más rápido. Pasamos mucho más tiempo construyendo la amistad.

Las primeras veces se recuerdan más

Cuando todo es nuevo, nuestro cerebro presta más atención. La neurociencia relaciona la novedad con sistemas de dopamina y con el hipocampo, una de las regiones clave para formar recuerdos.

Y vivir afuera está lleno de novedades! El primer house tour, tu primer día de trabajo, tu primera salida, tu primera vez intentando entender el transporte público. Es por eso que muchas de esas experiencias quedan especialmente marcadas junto con la gente con la que las viviste.

Quizás no recuerdes veinte cafés normales con alguien de tu ciudad, pero sí la noche en la que te perdiste en un destino desconocido con una persona que conocías hacía cinco días.

Cuando todo es nuevo, nuestro cerebro presta más atención. La neurociencia relaciona la novedad con sistemas de dopamina y con el hipocampo, una de las regiones clave para formar recuerdos.

Y vivir afuera está lleno de novedades! El primer house tour, tu primer día de trabajo, tu primera salida, tu primera vez intentando entender el transporte público. Es por eso que muchas de esas experiencias quedan especialmente marcadas junto con la gente con la que las viviste.

Quizás no recuerdes veinte cafés normales con alguien de tu ciudad, pero sí la noche en la que te perdiste en un destino desconocido con una persona que conocías hacía cinco días.

Los pequeños problemas también hacen su parte

Hay algo bastante particular en atravesar una dificultad acompañado, no hace falta vivir ninguna tragedia. Puede ser algo tan simple como perder un tren, no entender un trámite o sobrevivir juntos a un primer día bastante caótico.

En esos momentos aparece información muy importante: Esta persona me ayuda? Se queda? Nos reímos del problema? Podemos resolver cosas juntos? Son pequeñas pruebas de confianza.

En nuestra vida cotidiana quizás tardamos meses en ver cómo reacciona alguien cuando algo sale mal. De viaje, a veces lo descubrís durante la primera semana.

Entonces, qué está pasando realmente?

Quizás por eso las amistades de una experiencia internacional pueden sentirse tan intensas. No porque exista alguna regla que diga que “viajar une”, sino porque en muy poco tiempo concentramos cosas que normalmente aparecen de manera separada. Horas compartidas, novedad, recuerdos fuertes, risas, rutinas, pequeños desafíos y muchísimas primeras veces.

Una amistad puede tener solamente un mes. En el calendario se conocen hace poco, pero para el cerebro, ya pasó bastante.